Límites
Los límites son las fronteras personales y compartidas que marcan con qué se siente cómoda cada persona: el marco que hace que el juego atrevido se viva con seguridad.

Los límites son las fronteras que cada persona marca alrededor de lo que le resulta cómodo y lo que no, en lo emocional, lo físico y lo sexual. En el ambiente liberal no son un freno a la diversión, sino justo el marco que permite que las experiencias atrevidas se vivan con seguridad.
Unos buenos límites son concretos, sinceros y se revisan con el tiempo. Las parejas suelen hablarlos de antemano —qué es bienvenido, qué queda descartado, qué requiere consultarlo antes— y cada cual es libre de ajustar los suyos a medida que descubre qué le sienta bien.
Respetar un límite, propio o ajeno, no se negocia. Un límite dicho con claridad nunca es un rechazo que haya que tomarse como algo personal; es simplemente información que permite a todo el mundo relajarse y disfrutar.
Preguntas frecuentes
Se parecen, pero no son lo mismo. Los límites son personales y hablan de ti; las reglas son acuerdos entre la pareja sobre cómo comportarse.
Sí. Cambian de forma natural con la experiencia y la confianza, y revisarlos a menudo es sano.